domingo, 29 de junio de 2014

Cordillera Blanca 2014

La cordillera Blanca en Perú es para los escaladores de sud-américa algo así como los Alpes en Francia para los escaladores de Europa, la “Mecca” del montañismo de altura.

La primera vez que tuve la oportunidad de viajar a esta hermosa cordillera fue hace casi 8 años, y aunque no realicé algún ascenso notable -en realidad mi papel fue de cocinero/porteador de un grupo de amigos que hicieron un intento fallido de un pico de casi 6.000m -, fue cuando vi por primera vez el camino que he decidido recorrer mi vida entera: escalar montañas.

En este verano he visitado dos veces este grupo de gigantes, la primera hace  poco más de un mes como guía de un grupo de escaladores venezolanos y la segunda formando parte del equipo “Somos Ecuador” como preparación para nuestros objetivos en Asia de este año.

En el primer viaje subimos “modestas” montañas de 5.000m, picos igual de accesibles y con vistas igual de magnificas que en los mejores itinerarios en Alpes, pero con el compromiso y exposición que significa estar en uno de los sistemas montañosos más salvajes del planeta; fue una excelente semana en la que estuve muy agradecido de poder ver en mis clientes la misma emoción que yo sentía cuando realicé mis primeras escaladas lejos de casa.

Estoy convencido de que cada montaña y cada cordillera tiene su personalidad propia, son seres vivos que de una u otra manera nos envían mensajes que a veces uno entiende al instante y otras veces después de mucho tiempo; al regreso a Ecuador luego de guiar en Perú el mensaje estuvo muy claro para mí: el verdadero amor por las montañas no viene del ego o búsquedas  superficiales, está en saber cómo se saborea el presente.

Luego de un par de semanas en Ecuador, que pasaron entre entrenar y una notable despedida en el volcán Cotopaxi, regresé a Perú acompañado de Carla Pérez, Rafael Cáceres y Nicolás Navarrete. Nuestros objetivos fueron escalar durante diez días en el valle de Rurec, realizar un intento del cerro Ocshapalca y realizar una tercera escalada en la cordillera por definir en dependencia de las condiciones (actividad a la que yo no pude continuar debido a un compromiso de trabajo).

El valle de Rurec nace a los pies de los nevados Shaqsha y Rurec, con un suelo a 4.000m en sus laderas tiene paredes graníticas de entre 300 y 1000 metros de desnivel, nuestro objetivo era trabajar una ruta nueva en el valle y probar las estrategias que usaremos a finales de Julio en las montañas del Tien-Shan; a pesar de lo que personalmente fue una primera “decepción” al ver que el ambiente de la escalada era predominado por fisuras llenas de vegetación y largas placas de granito “improtegibles”, les agradezco a mis compañeros de expedición la contagiosa motivación por buscar hermosas escaladas que están escondidas donde uno menos se lo espera, y ese fue precisamente el mensaje que me dejó este valle: que muchas  veces las mejores escaladas están reservadas para los ojos que tienen la fuerza de perseverar buscándolas.
Durante nuestra permanencia en el valle logramos realizar una nueva variante a la cara sur-oeste  del pico Quilluhirca que conecta con la esbelta arista sur-este y lo que creemos es la primera ascensión en libre hasta la cumbre 
(850m, 5.11d), también 300m de nueva ruta que quedan pendientes de finalizar en la imponente y gélida cara sur del pico y una hermosa ascensión al pico Patrick por la cara Este (300m, 5.8). Aunque no voy a negar que es muy cómodo cuando en Los Alpes se baja de una ascensión en teleférico y se puede llegar a buscar toda la información necesaria en internet para el itinerario del día siguiente, esta vez fue mejor para nuestros espíritus el poder encontrarnos solos frente a tan imponentes paredes en uno de los lugares más remotos que conozco y compartir un poco de la vida del campo con la gente que nos ayudó con sus animales de carga para la aproximación.

De regreso a Huaraz (la ciudad que funciona de campo base en esta cordillera ) se unió al equipo Ivan Vallejo; los dos días que tuvimos entre Rurec y entrar a la quebrada de Llaca se sucedieron entre una corta sesión de Boulder en un área llamada Huanchac a 10min del centro de Huaraz, un partido de la selección de fútbol en el Mundial y largas conversaciones sobre lo hermoso que es escalar montañas.

La única información que teníamos sobre el nevado Ocshapalca era que en su cara sur (vertiente en la que estábamos interesados) tiene paredes de 700m muy verticales  y a veces extraplomadas de hielo y roca, y que hace algunos años un equipo ecuatoriano (Ignacio Espinoza y Andrés Herrera) hicieron un intento de esta cara. Tratamos de enterarnos lo mejor posible sobre cómo llegar a la base de la pared y, en cuanto a la escalada en si, más bien nos mentalizamos en que una vez en la base trataríamos de buscar la mejor opción que conduzca a la cumbre máxima. El camino que lleva al campamento es muy fácil de seguir hasta un punto en donde pusimos a prueba las lecciones aprendidas en Rurec: la ruta está escondida a primera vista; con las ultimas luces llegamos al campamento y al día siguiente hicimos una primera incursión en el glaciar para hacer la huella hasta la base y ofrecer nuestros saludos a la montaña.
La primera noche estuvo matizada con una infección intestinal que sufrió Iván, supo sobrellevarla como un verdadero guerrero y pocas horas después durante la escalada pudo más su pasión por las montañas que un puñado de bacterias.
Luego de 24 horas entre ascender y descender de la pared, me di cuenta de la última lección que la cordillera tuvo para mí este año: que a pesar de que pisar una cumbre es una de las mejores recompensas; cuando uno se entrega a la montaña con los ojos cerrados la cumbre está en donde la montaña decida. Esta lección vino porque no pudimos terminar la ruta Americana en la cara sur (o lo que queda de la ruta Americana debido a las condiciones tan diferentes de la montaña en estos años a los del primer ascenso) pero logramos escalar 600 magníficos metros de hielo y terreno mixto alucinante (AI3, WI5+, M4). Las condiciones al final eran de nieve azúcar insoportablemente frágil a 60° de inclinación, y nuestra decisión fue aceptar que la cumbre quedará para otro año.

Ahora me encuentro de regreso en nuestras hermosas montañas para guiar a un grupo de norte americanos, con el espíritu listo para entrenar durante el mes de Julio con el objetivo de escalar el monte Kyzyl Azker (cordillera de Tien-Shan, China) con el equipo Somos Ecuador en Agosto.

Mas fotos y videos de Perú próximamente,

Hasta mientras,

Un abrazo a tod@s...


En la cumbre del Quilluhirca, de izq a der: yo, Rafael Cáceres, Carla Pérez, Nico Navarrete.

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